Mañana es mi cumpleaños, tendré veinticuatro años. Me siento feliz de seguir vivo, tener a mi familia y un trabajo en donde me siento tranquilo y activo. Aún así, me siento incompleto, falta algo, falta alguien.
No lo niego, siento que me falta amor. Quiero tener a una persona especial a quien amar, con quien pasar mi tiempo, compartir experiencias y salir juntos. Deseo a una mujer, quien me escuche, quien me regale detalles lindos y risas, que sea una chica interesante, buena, amante de Dios, católica, una mujer bella.
Tengo trabajo, tengo dinero, con el cual me siento más seguro, he comprado cosas que he querido. Pero el amor no se compra, y la verdad me gustaría tener más amor. Sé que mi relación con Dios no es la más perfecta, que el pecado me ha alejado de Él, y que lo único que he hecho es retrasar la reconciliación con la que podría besarle de nuevo. Pero también siento un vacío, especialmente anímico o emocional, donde quiero tener algo que me llene de energía, de gusto por vivir, de ser mejor, de sentirme comprometido a algo, a alguien.
¿De qué me sirve tener dinero, muchos libros, muchos estudios, si no tengo a quién amar?
Yo ya no quiero regalos de Navidad, ni de cumpleaños.
Trabajo, gracias a Dios, ya tengo. Lo único mejor sería tener un trabajo donde gane más dinero y descanse más, pero también esa es una forma egoísta para trabajar menos. Me gusta mi trabajo, aún con sus defectos.
Tengo a mi familia aún, gracias a Dios. Sé que tampoco somos perfectos, pero estamos y seguimos juntos. La idea es que nos sigamos apoyando mutuamente y crezcamos juntos, unidos.
No tengo novia, ¿gracias a Dios? No quiero sonar grosero, pero no sé si Dios así lo quiera, que yo siga todavía soltero. Mi corazón siente un vacío tremendo. Un aburrimiento llena mis horas de ocio, mis ganas se van debilitando. Me gustaría tener a una persona especial en mi vida.
Ayer fue la convivencia del área de producción de la empresa donde laboro. Varios llevaron a sus parejas (novios, novias, esposas o esposos). Sé que la mayoría son unos años mayores que yo, pues yo era el más joven de todos, el niño. No quiero pasar toda la vida así, soltero. Siento que no lograré nada importante si no tengo a alguien a lado, con quien compartir mis logros, éxitos, derrotas y aprendizajes, quien me apoye y me llene de energía.
Me siento muchas veces solo, sin amigos. Sí tengo amigos, pero por mi horario de trabajo, y por las actividades de ellos, ya no nos hemos frecuentado. Extraño el grupo de la Iglesia donde pertenecí, pues abundaban los amigos y las chicas lindas. Me sentía escuchado, acompañado y feliz.
Ahora que tengo casi tres años de haberme salido de la Jugendliche Gemeinschaft, quiero volver, pero lamentablemente mi trabajo no me lo permite. Hay muchas cosas que me gustaría hacer, pero por la misma razón no puedo realizarlas. Sé que no debo apresurar las cosas, pero quiero verdaderamente casarme, tener una bella mujer a mi lado, una linda familia y a Dios.
Ya no pediré mucho, aunque sé que realmente seguiré comprándome cosas materiales para llenar mis gustos, intereses y algunos vacíos que poseo. Pero realmente lo que más quiero es tener a una mujer, a una chica.
¿Qué puedo hacer?
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen