Salimos al descanso. No todos los grupos habían salido ya, pero aproveché para alcanzar a mis amigos. Salieron los del grupo 308, mi antiguo salón. Saludé a Java von Valko y a Ibis. Les pregunté que si habían comprado el Periódico. Java me comentó que no, porque no traía cambio (como siempre). ¡Jajaja! Mi amigo Java.
Bueno, tras este acto Hènny y yo nos encaminamos a las escaleras que daban a los salones de la otra mitad del edificio. A distancia pude ver que Ibiselle y Lady V, excompañeras y amigas mías, estaban frente al salón de los de quinto semestre. Aproveché y me dirigí a ellas.
No piensen que lo hice totalmente por ellas. Realmente lo hice por las siguientes razones:
- porque Ibiselle está en el periódico
- porque Ibiselle y yo hemos fomentado una buena amistad, compartiendo puntos de vista
- porque sería bueno saludar a Lady V, que había actuado conmigo y Java en la materia de inglés hace ya tiempo
Y por último, y la más importante:
- en el salón de enfrente se encuentra una de las muchachas que más ha invadido mi corazón y mi mente, la chica cuya sonrisa me imantiza y su aire de dulzura me llena todo mi alma.
Ella...
Medemel do Guilhoux.
Empezaron a salir los de quinto semestre, los del salón que estaba frente a nosotros. Algunos me saludaron, y un chavo le devolvió la feria a mi acompañante del dinero con el que me compró la primera edición del periódico de la preparatoria.
Luego, allí fue, cuando hubo una intersección, entre mi corazón y el de ella. Por lo menos para mí.
Caminó casi a unos veinte o quince centímetros de mi posición. No voltié demasiado a ella, aunque sabía bien que ella pasó cerca de mí. Supe que su amiga, que iba a lado suyo, voltió a verla cuando pasaron por mí.
¿Sabrá que soy yo quien espera a esta princesa estelar?
¿Sabe esta princesa que existe un vago lacayo queriendo ofrecerlo su amor?
¿Sabrá que soy yo?
¿Lo sabrá?
No volví a verla por este día y queda esperar hasta mañana para volverla a ver.
Bueno, tras este acto Hènny y yo nos encaminamos a las escaleras que daban a los salones de la otra mitad del edificio. A distancia pude ver que Ibiselle y Lady V, excompañeras y amigas mías, estaban frente al salón de los de quinto semestre. Aproveché y me dirigí a ellas.
No piensen que lo hice totalmente por ellas. Realmente lo hice por las siguientes razones:
- porque Ibiselle está en el periódico
- porque Ibiselle y yo hemos fomentado una buena amistad, compartiendo puntos de vista
- porque sería bueno saludar a Lady V, que había actuado conmigo y Java en la materia de inglés hace ya tiempo
Y por último, y la más importante:
- en el salón de enfrente se encuentra una de las muchachas que más ha invadido mi corazón y mi mente, la chica cuya sonrisa me imantiza y su aire de dulzura me llena todo mi alma.
Ella...
Medemel do Guilhoux.
Empezaron a salir los de quinto semestre, los del salón que estaba frente a nosotros. Algunos me saludaron, y un chavo le devolvió la feria a mi acompañante del dinero con el que me compró la primera edición del periódico de la preparatoria.
Luego, allí fue, cuando hubo una intersección, entre mi corazón y el de ella. Por lo menos para mí.
Caminó casi a unos veinte o quince centímetros de mi posición. No voltié demasiado a ella, aunque sabía bien que ella pasó cerca de mí. Supe que su amiga, que iba a lado suyo, voltió a verla cuando pasaron por mí.
¿Sabrá que soy yo quien espera a esta princesa estelar?
¿Sabe esta princesa que existe un vago lacayo queriendo ofrecerlo su amor?
¿Sabrá que soy yo?
¿Lo sabrá?
No volví a verla por este día y queda esperar hasta mañana para volverla a ver.
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