Hoy, mientras iba en la ruta 218 hacia la colonia Beauvêttes, sobre la avenida Miguel Alemán, yo iba sentado en el asiento trasero central, quedando el pasillo del autobús frente a mí, pudiendo ver así a cada uno de los pasajeros que abordaban el camión. Fue así que a la altura de la avenida Churubusco o Constituyentes de Nuevo León se subieron dos chicas jóvenes, posiblemente más jóvenes que yo, pero con ya la mayoría de edad. La primera chica era muy delgada, piel aperlada o morena, cabello corto, bonita y linda. La segunda muchacha era todavía, para mí gusto, un poco más guapa, morena también, cabello más largo, vestida con uniforme, seguramente de uno de los restaurantes de esa parte de la carretera Miguel Alemán.
Desde el momento en que vi a estas chicas subirse quise hacer un contacto visual, directo, y pude darme cuenta que la primera chica, la de cabello corto, supo encontrar mi mirada y fijarla unas cuantas fracciones de segundo, pudiendo además dirigir a su compañera a los asientos adelante de la puerta trasera y hablar en murmuros sobre mí, pues la segunda chica morena volteó pausadamente hacia mí, lo cual me dio algo de risa, timidez y gusto.
Yo no me considero alguien galán, aunque sé que podría gustarle a algunas mujeres o chicas por mi apariencia, aunque no soy atlético ni muy alto, pero tampoco gordo pero sí con algo de sobrepeso. ¿Acaso estas dos chicas vieron una personalidad interesante en mí o fue sólo mi mirada que las mantenía atraídas, pues volteaban continua y cautelosamente hacia mí?
Cuando me aproximaba a la parada donde yo me bajaría del autobús, me puse detrás de ellas, y justo cuando comencé a bajar por los escalones de la salida las chicas voltearon, especialmente la de cabello corto. Todavía cuando ya me había bajado, y tras los nuevos pasajeros que abordaron en esa parada, pude ver los ojos de la primera chica, despidiéndose de mi mirada.
¿Cuándo volveré a ver estos ojos?
¿Cuándo veré de nuevo a alguna de estas chicas?
Yo no me considero alguien galán, aunque sé que podría gustarle a algunas mujeres o chicas por mi apariencia, aunque no soy atlético ni muy alto, pero tampoco gordo pero sí con algo de sobrepeso. ¿Acaso estas dos chicas vieron una personalidad interesante en mí o fue sólo mi mirada que las mantenía atraídas, pues volteaban continua y cautelosamente hacia mí?
Cuando me aproximaba a la parada donde yo me bajaría del autobús, me puse detrás de ellas, y justo cuando comencé a bajar por los escalones de la salida las chicas voltearon, especialmente la de cabello corto. Todavía cuando ya me había bajado, y tras los nuevos pasajeros que abordaron en esa parada, pude ver los ojos de la primera chica, despidiéndose de mi mirada.
¿Cuándo volveré a ver estos ojos?
¿Cuándo veré de nuevo a alguna de estas chicas?
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