Hoy ya había planeado varias cosas para este día. Hoy iba a recoger los tres tomos de El Vizconde de Bragelonne en francés en la librería Booksmart de Nibelünge, ubicada sobre la avenida Vasconcelos, frente a un costado del Instituto Franco Mexicano.
Además de eso, no tenía pensado hacer muchas cosas más. Originalmente yo le había avisado a mi hermana Adgrielle mis planes y le pregunté que si me quería acompañar. Ella en un principio sí quiso acompañarme, con la condición que yo la invitara a comer a cierto restaurante de aquella ciudad, pero al parecerme un lugar moderno y demasiado juvenil, por no decir que pensé que pudiese llegar a ser algo caro, le dije que mejor yo la invitaba a otro lugar a comer, donde yo decidiera. Tras algo de reflexión se negó entonces a acompañarme, pero sin olvidar pedirme ciertos libros que según ella tiene mucho interés en leer, lo cual para mí es un simple capricho.
Hoy me levanté recordando pedazos de un sueño raro, de esos que me encantan, lleno de misterios, aventuras, miedo, lugares increíbles y chicas lindas. Le conté a mi mamá lo que soñé, mientras mi hermana seguía profundamente hundida debajo de las gruesas sábanas de la cama de mi mamá. Cuando noté que ni mi mamá lograba ponerme atención ya que seguía medio dormida, entonces decidí arreglarme de una vez, me bañé y minutos más tarde también mi mamá habíase alistado para salir a trabajar, pudiendo así contarle nuevamente mi sueño fantástico.
Cuando mi mamá se fue subí a despertar a mi hermana, convenciéndola para que me acompañara a comprar unos tacos para desayunar. Tras varios minutos persuadiéndola a hacerle conocer que sí se veía lo suficientemente bien para salir a la calle y que no necesitaba bañarse, salimos los dos juntos para ir a comprar nuestros desayuno.
Mi primera decepción, sin tener mucha sorpresa, al salir fue que el puesto al que tenía pensado ir se encontraba cerrado, por lo que nos dirigimos a otro puesto de tacos a unas pocas cuadras de donde nos encontrábamos. Era dos casas a lado de un edificio donde mi hermana solía ir hace meses a sus sesiones de bailoterapia.
Al llegar ya había varia gente congregada, pero los tacos no fueron suficientes, trajeron dos veces tacos para poder abastecer a los clientes y tuvimos que esperar casi media hora para poder recibir nuestros taco. Ese fue mi segundo disgusto. Pedí tres órdenes para asegurar que comiésemos bien mi hermana y yo, pensando que cada orden tenía cinco tacos, pero mi sorpresa fue que cada orden tenía cerca de siete u ocho tacos, por lo que el precio no fue tan pequeño y desayunamos muy bien mi hermana y yo. Al menos eso reparó mi primer disgusto, porque el segundo, además de molestarme, me robó mucho tiempo que pude haber aprovechado muy bien yo.
Después de haber almorzado muy bien mi hermana y yo, me alisté y entonces salí de mi hogar en Laubax, dirigiéndome a la parada del autobús que me llevaría al centro para entonces tomar la ruta 214 y arribar a mi destino, la ciudad de Nibelünge, donde más tarde adquiriría mis títulos tan esperados. Pero esa ya esa otra andanza.
Además de eso, no tenía pensado hacer muchas cosas más. Originalmente yo le había avisado a mi hermana Adgrielle mis planes y le pregunté que si me quería acompañar. Ella en un principio sí quiso acompañarme, con la condición que yo la invitara a comer a cierto restaurante de aquella ciudad, pero al parecerme un lugar moderno y demasiado juvenil, por no decir que pensé que pudiese llegar a ser algo caro, le dije que mejor yo la invitaba a otro lugar a comer, donde yo decidiera. Tras algo de reflexión se negó entonces a acompañarme, pero sin olvidar pedirme ciertos libros que según ella tiene mucho interés en leer, lo cual para mí es un simple capricho.
Hoy me levanté recordando pedazos de un sueño raro, de esos que me encantan, lleno de misterios, aventuras, miedo, lugares increíbles y chicas lindas. Le conté a mi mamá lo que soñé, mientras mi hermana seguía profundamente hundida debajo de las gruesas sábanas de la cama de mi mamá. Cuando noté que ni mi mamá lograba ponerme atención ya que seguía medio dormida, entonces decidí arreglarme de una vez, me bañé y minutos más tarde también mi mamá habíase alistado para salir a trabajar, pudiendo así contarle nuevamente mi sueño fantástico.
Cuando mi mamá se fue subí a despertar a mi hermana, convenciéndola para que me acompañara a comprar unos tacos para desayunar. Tras varios minutos persuadiéndola a hacerle conocer que sí se veía lo suficientemente bien para salir a la calle y que no necesitaba bañarse, salimos los dos juntos para ir a comprar nuestros desayuno.
Mi primera decepción, sin tener mucha sorpresa, al salir fue que el puesto al que tenía pensado ir se encontraba cerrado, por lo que nos dirigimos a otro puesto de tacos a unas pocas cuadras de donde nos encontrábamos. Era dos casas a lado de un edificio donde mi hermana solía ir hace meses a sus sesiones de bailoterapia.
Al llegar ya había varia gente congregada, pero los tacos no fueron suficientes, trajeron dos veces tacos para poder abastecer a los clientes y tuvimos que esperar casi media hora para poder recibir nuestros taco. Ese fue mi segundo disgusto. Pedí tres órdenes para asegurar que comiésemos bien mi hermana y yo, pensando que cada orden tenía cinco tacos, pero mi sorpresa fue que cada orden tenía cerca de siete u ocho tacos, por lo que el precio no fue tan pequeño y desayunamos muy bien mi hermana y yo. Al menos eso reparó mi primer disgusto, porque el segundo, además de molestarme, me robó mucho tiempo que pude haber aprovechado muy bien yo.
Después de haber almorzado muy bien mi hermana y yo, me alisté y entonces salí de mi hogar en Laubax, dirigiéndome a la parada del autobús que me llevaría al centro para entonces tomar la ruta 214 y arribar a mi destino, la ciudad de Nibelünge, donde más tarde adquiriría mis títulos tan esperados. Pero esa ya esa otra andanza.
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