Montag, 31. Dezember 2012

El vizconde y su castillo

Tras haber almorzado finalmente los tan esperados tacos junto con mi hermana en nuestro hogar en Laubax, en el barrio de Kristalia, me había dirigido ya hacia la parada del autobús para dirigirme al centro de Harlzbornn, donde sobre la calle Isaac Garza tomaría el camión de la ruta 214 para dirigirme entonces a la ciudad de Nibelünge, para arribar a la encantadora librería Booksmart, la cual ha hecho mis sueños realidad: Conseguirme prácticamente cualquier libro que yo desee, siempre y cuando esté disponible en Amazon.com.

Ya me había confirmado un trabajador de la librería por correo electrónico que sí abrirían el día de hoy, treinta y uno de diciembre, fin de año, pero cerrarían a las tres de la tarde, por lo que tenía mucha prisa en llegar a este lugar, pues la desagradable demora en el puesto de los tacos me provocó salir de mi casa a la una de la tarde en lugar de las doce del mediodía.

Llegué exitosamente a la librería sobre la avenida Vasconcelos, frente al Instituto Franco Mexicano cerca de las dos y cuarto de la tarde. Al pasar la puerta, saludé al joven garzón el cual era de piel blanca, cabello corto, ojos azules, y seguramente está educado en una de esas escuelas de la clase mediana-alta del estado. Preguntóme si venía a recoger mis libros, a lo cual le confirmé que sí. Más tarde me dio mi recibo y mis tres libros que forman los tres tomos de Le Vicomte de Bragelonne de Alexandre Dumas, siendo este título la tercera parte de los romances de d'Artagnan y los tres mosqueteros.

Sólo faltó el título de Les trois mousquetaires, el cual llegará a mediados o finales del mes de enero. Será entonces que tendré la colección completa de Los tres mosqueteros, Veinte años después y El Vizconde de Bragelonne, además de El Conde de Montecristo, todos en francés bajo el sello de la editorial Le Livre de Poche. Es posible que los títulos que pedí sí hayan venido desde Francia. ¡Qué increíble es el mundo! Saber que algo que pido viene de otro país, específicamente para mí. Eso es genial, impresionante es la globalización.

Tras salir de este local, pasé a otro de películas que había llamado mi atención desde hace varios meses atrás, pero sobre esto hablaré en otro post.

Ya del otro lado de la calle, sobre Vasconcelos, tomé el camión de la ruta 130, el cual me llevaría al centro, donde más tarde tomaría la ruta 225 Huinalá, el cual me deja ya cerca de mi casa, en Laubax. Pasaron varios minutos durante este viaje, mientras me encontraba sentado en un asiento a lado de una ventana, con un hombre a mi lado, y una linda chica y su amiga acompañante, ambas paradas en el pasillo del camión y yo veía la hermosa sonrisa y lindos ojos de esta chica, cuyos ojos en más de una ocasión devolvieron la mirada a los míos. Fue la manera en cómo pude enfocar mis pensamientos en algo mientras llegaba a mi destino.

La ruta de este camión pasa por la calle de José Mariano Jiménez, dando vuelta en Carlos Salazar, donde originalmente tenía pensado bajarme, pero al pasar por la calle de General Jerónimo Treviño divisé un local que desde hace años había visto pero jamás me había atrevido a visitarlo. Debido a que no traía prisa por llegar a mi casa y que tenía dinero, decidí aventurarme a conocer esta tienda de una vez por todas y descubrir lo que había dentro.

El nombre de la tienda es ComiCastle, y efectivamente es un amplio lugar para encontrar grandes historietas conocidas y desconocidas. Jamás en mi vida había entrado a una tienda de cómics, y la única vez que me encontré en un lugar parecido fue siendo niño en una de las famosas convenciones de cómics que realizan en Cintermex, en el centro de Harlzbornn.

Lo más parecido que he visto a una tienda de comics han sido las que aparecen en la caricatura de The Simpsons y The Big Bang Theory. Una vez dentro sentí tan grato estar en un lugar así, quieto, con gran cantidad de cómics, entre miles de fantásticas historias, artísticas imágenes, mujeres voluptuosas, hechizos, engaños, persecuciones, besos y muertes.


La verdad, yo nunca me he considerado un gran fanático de historietas, y la verdad conozco muy pocos títulos, sagas, series o personajes. Lo poco que conozco se debe a que son títulos muy famosos o populares, aunque también mi curiosidad que navega por el internet me ha permitido conocer títulos que no conocía. Lo más sorprendente es que sí encontré cómics que conozco.

Encontré títulos como los de Buffy The Vampire Slayer, varios de Aspen Comics, como Fathom,  donde conocí a la hermosa Aspen Matthews; y también encontré unos cuantos títulos de la erótica serie de los Grimm Fairy Tales.


Duré varios minutos en la tienda, intentando decidir sobre qué cómics llevarme. La tentación de llevarme algunos títulos de Aspen Comics habitaban mis débiles y carnosos deseos, pero al mismo tiempo mi razón de un corazón noble debatía que no era necesario comprar aquellas imágenes provocadoras, por lo que mi corazón aventurero buscaba alguna historia interesante, que me ilustrara y que me mantuviese ocupado.

Los títulos que no podrían fallar serían algunos de Batman u otro superhéroe similar, pero al ver los títulos de Star Wars, fui tentado por aquel lado oscuro de la esquina de la tienda, donde se encontraban las publicaciones de Dark Horse. Ha sido justamente en esta gran saga de la Guerra de las galaxias donde he conocido grandiosos personajes, dentro de los cuales mis favoritos han sido villanos como Darth Vader y Boba Fett, entre otros.

Y así fue. Escogí cuatro cómics de una serie sobre el enigmático personaje de Jango y su hijo Boba Fett, los cazadores de recompensas. Una de las cosas que me gusta de este personaje es que siempre se encontraba muy bien equipado. Posiblemente no tenga ningún poder sobrenatural como la Fuerza, pero el uso de equipo especializado ajustado para toda situación se asemeja a las herramientas intelectuales de Batman. Eso habla de una inteligencia muy profunda, siendo hombres precavidos, listos para enfrentar cualquier peligro, en cualquier momento.

Fue así que salí del centro de la ciudad con tres libros nuevos y cuatro cómics galácticos. Sentí una emoción y una profunda satisfacción al conseguir artículos que tanto deseaba, y que llenarían mis deseos, al menos por el momento. Ahora sí es momento de leerlos.

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