Esta semana estuve trabajando en el turno de día, mientras que mi compañero Harlz ha estado en el turno de noche, y durante la semana, en el cambio de turno, cerca de las seis y media de la mañana, me comentó que preguntaron por mí. Al escuchar esto pensé que se trataría de uno de los jefes del área de mantenimiento, pues desde que reporté que la fuga en el quemador de azufre era más grande, éste no dejaba de hacer comentarios referentes a ese incidente.
Pero no fue así. La persona que preguntaba por mí era una mujer, una chica: Aiselm, una de las varias analistas químicas del área de calidad. Me sorprendió que haya preguntado por mí. Mi compañero me expresó, según él, las varias frases que durante estas noches pasadas ella decía, por ejemplo: "¿Por qué nunca me toca [coincidir de horario] con Hènnard? ¡Siempre me tocan tú y Laus!", o "No sé nada de él, ni qué le gusta, si tiene hermanos, a dónde sale o qué hace". Y tras esto Harlz dijo que ella recuerda una tarde en la que llovió y nos topamos ella y yo cruzando una esquina en el centro de Harlzbornn. ¡Qué romántico se oye eso!
Yo me reí, y me sonrojé un poco, al escuchar tales cosas. Le confirmé a Harlz aquella vez que me la topé en el centro de Harlzbornn. Harlz dice que le respondió a ella que "Yo sólo sé qué Hènnard no sale. Él sólo va de su casa al trabajo y del trabajo a su casa", pero a esto Aiselm le había respondido con el encuentro del centro de la ciudad, y ella siguió diciendo, "¡Sé que sí sale, porque yo lo vi en el centro!".
Al parecer Harlz ha trabajado, además de técnico en sulfonación, también de Cupido, o mensajero del amor, pues me hacía preguntas personales que al parecer Aiselm quería saber su respuesta. Que si tenía hermanos, a qué se dedicaban mis hermanos, que si tenía mascotas y cómo se llamaban, a qué horas me duermo, y quién sabe qué más cosas haya querido indagar esta linda muchacha.
Yo le contesté varias preguntas a través de mi compañero. Él le comentó a ella que podría pasarle mi número de celular, a lo cual ella dijo "¿Para qué, si no va a contestar? ¡No habla!". Lo cual me dio mucha risa.
El caso de esta chica es que es muy agradable, muy linda y también muy bonita. Tiene una bella sonrisa y una mirada transparente, una voz graciosa y un carácter sereno. Espero no confundir un simple y sincero interés de amistad con algún interés amoroso, aunque me gustaría tanto descubrir qué intenciones tiene ella con tantas preguntas.
Al parecer, el ser callado y serio provoca cierto misterio, lo cual en muchas ocasiones de mi vida ha actuado a mi favor, atrayendo a las demás personas a acercarse a conocerme, y escucharme atentamente sobre las cosas que digo. No lo niego, me siento muy halagado saber que alguien de mi trabajo se interesa por conocerme. No es que ella sea la única persona que se interese, pero al menos ella lo está haciendo de forma indirecta, teniendo un intermediario que me transmite sus mensajes.
Deseo uno de estos días que la vea poder platicar más con ella y poder descubrir si le gustaría platicar más seguido, fuera del trabajo, y salir un día de estos para saber más uno del otro. Así es, tener una cita.
Suena romántico. Pero, como dicen:
"Podría ser algo, podría ser nada".
Pero no fue así. La persona que preguntaba por mí era una mujer, una chica: Aiselm, una de las varias analistas químicas del área de calidad. Me sorprendió que haya preguntado por mí. Mi compañero me expresó, según él, las varias frases que durante estas noches pasadas ella decía, por ejemplo: "¿Por qué nunca me toca [coincidir de horario] con Hènnard? ¡Siempre me tocan tú y Laus!", o "No sé nada de él, ni qué le gusta, si tiene hermanos, a dónde sale o qué hace". Y tras esto Harlz dijo que ella recuerda una tarde en la que llovió y nos topamos ella y yo cruzando una esquina en el centro de Harlzbornn. ¡Qué romántico se oye eso!
Yo me reí, y me sonrojé un poco, al escuchar tales cosas. Le confirmé a Harlz aquella vez que me la topé en el centro de Harlzbornn. Harlz dice que le respondió a ella que "Yo sólo sé qué Hènnard no sale. Él sólo va de su casa al trabajo y del trabajo a su casa", pero a esto Aiselm le había respondido con el encuentro del centro de la ciudad, y ella siguió diciendo, "¡Sé que sí sale, porque yo lo vi en el centro!".
Al parecer Harlz ha trabajado, además de técnico en sulfonación, también de Cupido, o mensajero del amor, pues me hacía preguntas personales que al parecer Aiselm quería saber su respuesta. Que si tenía hermanos, a qué se dedicaban mis hermanos, que si tenía mascotas y cómo se llamaban, a qué horas me duermo, y quién sabe qué más cosas haya querido indagar esta linda muchacha.
Yo le contesté varias preguntas a través de mi compañero. Él le comentó a ella que podría pasarle mi número de celular, a lo cual ella dijo "¿Para qué, si no va a contestar? ¡No habla!". Lo cual me dio mucha risa.
El caso de esta chica es que es muy agradable, muy linda y también muy bonita. Tiene una bella sonrisa y una mirada transparente, una voz graciosa y un carácter sereno. Espero no confundir un simple y sincero interés de amistad con algún interés amoroso, aunque me gustaría tanto descubrir qué intenciones tiene ella con tantas preguntas.
Al parecer, el ser callado y serio provoca cierto misterio, lo cual en muchas ocasiones de mi vida ha actuado a mi favor, atrayendo a las demás personas a acercarse a conocerme, y escucharme atentamente sobre las cosas que digo. No lo niego, me siento muy halagado saber que alguien de mi trabajo se interesa por conocerme. No es que ella sea la única persona que se interese, pero al menos ella lo está haciendo de forma indirecta, teniendo un intermediario que me transmite sus mensajes.
Deseo uno de estos días que la vea poder platicar más con ella y poder descubrir si le gustaría platicar más seguido, fuera del trabajo, y salir un día de estos para saber más uno del otro. Así es, tener una cita.
Suena romántico. Pero, como dicen:
"Podría ser algo, podría ser nada".
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen