Sonntag, 2. Februar 2014

No me presenté a la presentación del Señor

Hoy, 2 de febrero, se celebra la Presentación del Señor. También se celebra la famosa Candelaria, y aquí en nuestra tierra se aprovecha para comer los tamales que quedaron pendiente desde la vez en que a alguien le salió el niño en la rosca de reyes.

Hoy salí del trabajo cerca de las siete y media de la mañana y llegué a mi hogar en Kristalia cerca de las nueve de la mañana. Me puse a ver la tele, escuchar música, platicar con mi mamá y mi hermana. Pasaron las horas, dio la una de la tarde y yo apenas me estaba bañando. Tras haber terminado de bañarme y cambiarme, decidí apenas acostarme tan sólo un rato.

Pero ese rato fueron varias horas y cuando me desperté eran casi las cinco y media de la tarde. Tenía pensado ir a misa de siete de la tarde a San José, por lo que debía salir de mi casa una hora antes, pero como me confié en que ya me había bañado previamente y que estaba prácticamente vestido para salir, me dormí nuevamente y no volví a despertar sino hasta casi las ocho de la noche, obligándome a quedar en casa para ya no salir, pues mi última oportunidad realista de ir a misa era ir a las ocho de la noche a la parroquia salesiana de María Auxiliadora en Beauvêttes.

Hoy es la primera vez en varios meses que falto a misa en domingo. La idea es nunca faltar, confesarme cuando sea necesario y comulgar al menos cada domingo.

Yo ya sabía que hoy era la Presentación del Señor, pues por mis colaboraciones en las horas santas en la parroquia de San José en el centro de Harlzbornn, he podido adelantarme a los evangelios dominicales. Pero eso no me daba permiso para ausentarme, sino al contrario, con mayor razón debí de haber asistido a misa.

Es por eso que debo redoblar esfuerzos, ser más constante y decidido, y por mis horarios laborales, sacrificar más mi tiempo, si deseo estar en gracia con Dios, aunque eso signifique dormir menos en mis descansos dominicales, como fue el caso de hoy.

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