Hoy fui al centro de Harlzbornn, me dirigía a misa, y originalmente tenía pensado ir a la capilla del Sagrado Corazón de Jesús, pues además de estar presente en la celebración dominical quería confesarme, pues los últimos dos domingos había estado yendo al templo de San José y como sólo había un sacerdote (el que oficiaba la misa), no pude confesarme. Pero hoy, antes de ir a misa, quise averiguar si la librería Gandhi se encontraba abierta, pues traía dinero suficiente para comprar algún libro de buena calidad y buena profundidad literaria.
Tenía pensado comprar algún libro de Joseph Conrad, pues sus temas de la vida marítima me atraen, y la verdad quisiera leer en el idioma original aquellas obras, no solamente de este escritor polaco, sino de cualquier escritor. No es lo mismo leer una obra traducida a leer las mismas palabras que utilizó el escritor. Por ejemplo, fue una enorme experiencia haber leído "Alice in Wonderland" de Lewis Carrol en inglés, leyendo tantos vocablos antiguos y propios del autor, además de las poesías y canciones que se muestran en este país de las maravillas.
Duré algunos minutos buscando entre los libros en inglés alguna obra del mencionado autor polaco, pero al no encontrarlo, vi otros títulos que ya había visto anteriormente, como "Les trois mousquetaires", "Vingt ans après" y "Le comte de Montecristo", sin poder encontrar "Le vicomte de Bragelonne", todos estos título de Alexandre Dumas. También vi las "Arabian Nights", o Las mil y una noches, de un autor que no recuerdo. Este libro está forrado en tela, pasta gruesa y con ilustraciones buenísimas.
Tampoco pude evitar ver algunas piezas de literatura británica o norteamericana, tales como "David Copperfield" de Charles Dickens, "Wuthering Heights" de Emily Brontë, las obras completas de William Shakespare y sin olvidar a la tan querida y aclamada Jane Austen, con varias de sus obras llenas de relaciones humanas entre hombres y mujeres. Y fue así que quedéme viendo un libro que incluye las siete novelas de esta escritora británica del finales de siglo XVIII y principios del XIX.
Un joven trabajador de tal librería, tras haber atendido a otros clientes, se acercó a mí comentándome que ese título que yo traía en mis manos era muy bueno y que valía la pena comprarlo. Sé que él hacía lo posible para que yo lo comprara, pero al mismo tiempo comenzó a darme detalles positivos de tal edición, comentándome que sería muy buena compra, pues últimamente se han vendido muchos los títulos de Orgullo, prejuicio y zombies, los cuales considero una basura y una pérdida de tiempo. ¿Por qué no leer mejor los verdaderos auténticos clásicos, aquellos que nunca pasan de moda y resisten el pasar de los años?
Al ver el precio y al saber la cantidad de dinero que yo traía conmigo, decidí tomarlo y fui a pagarlo. ¡Tendré en mi haber todas las novelas de Jane Austen en un solo libro! Esto es grandioso, pues son muy buenas historias, y podrían servirme para basarme en mis Historias alternas, las cuales escribo esporádicamente, que tratan sobre la vida de varios jóvenes, en especial de Cecilia Cobos Reyes, mi personaje principal.
Espero leer todas estas historias maravillosas en estos siguientes años o meses. Jane Austen es una gran autora. ¡Esperen mis análisis de cada obra!
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