Hoy en la mañana vi a mi jefe, el ingeniero [R. D.], poniéndose alegre al verme andando en la zona del proceso de sulfonación, pues yo apenas iba a comenzar la rutina de las inspecciones de las mediciones de algunas variables del proceso. Entonces fue que lo seguí hasta el cuarto de control de tal área, donde me preguntó que si todavía recordaba mi trabajo, refiriéndose a mi proyecto de Diseño de plantas II que hicimos mi equipo y yo en el semestre de Agosto-Diciembre 2012, donde yo había conocido el proceso de sulfonación que ellos operan para producir el surfactante ácido dodecilbencensulfónico, utilizado más tarde para fabricar el detergente en polvo que ellos fabrican.
Siguió preguntándome qué opinaba yo sobre el trabajo, sobre el proceso, sobre cómo me sentía, a lo cual yo respondí siempre sonriendo alegremente que me encantaba lo que hacía, me parecía muy interesante, y que era muy satisfactorio trabajar en algo real (comparándolo con mi proyecto escolar) y muy completo. Sinceramente, mejor trabajo no pude haber encontrado.
Me comentó que en los próximos días estaré más en contacto al proceso, por lo que me pidió que la próxima semana estaré yendo a trabajar en el turno de la tarde (de las dos de la tarde a las diez de la noche). Será una semana interesante, pues estaré más cerca a mi jefe, quien también es un ingeniero químico, y así podré conocer más a fondo, o al menos desde la perspectiva de la ingeniería de los procesos químicos, en qué consiste el proceso completo y cada una de las etapas que lo constituyen.
Lo bueno de este nuevo horario es que ya no tendré que levantarme tan temprano, inicial e idealmente antes de las cinco de la mañana. Esto me dará oportunidad de dormir un poco más en la mañana, comer en mi casa y llegar al trabajo descansado y con ganas de trabajar y aprender. ¡Amo mi trabajo!
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen